Como tener clímax de veinte minutos.

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Como tener clímax de veinte minutos.
Poco después quedé con una amiga, que me preguntó de qué forma lograba conseguirlos. No sé, le afirmé, sencillamente me concentro en ello, y es como coger una ola. Cuando cojo uno, empalmo con otro y prosigo. Mas no ha sido de esta manera siempre y en todo momento, lo he ido aprendiendo con la práctica

Mi amiga es enóloga. Yo puedo distinguir un Rioja de un Merlot, y a los dos de un Don Simón. Mas mi amiga juega en otra liga. Ella es de las que con olisquear un vino ya te puede decir con qué casa, qué género de uvas se han usado, cuántos años tiene, e inclusive, en la mayor parte de los casos, la bodega de la que procede. Ella consigue un placer extático de cada cata que, indudablemente, no alcanzo a imaginar. Lo más que me puede ofrecer a mí un vino es que me guste su sabor y que me emborrache sin darme resaca.

Tengo otra amiga que asimismo me habla de su vida sexual. Está casada, tiene relaciones regulares con su marido, en ocasiones llega al clímax, en ocasiones no. No ha experimentado en su vida un clímax múltiple ni muchísimo menos un ‘squirting’. Esta amiga es letrada, asociada de su bufete y adora su trabajo.

¿Son extrañas mis amigas? No ¿Tienen algún inconveniente sexual? Ninguno. Quizás mientras que me dedicaba en mi vida a encadenar unas relaciones unas con otras tenían una sola relación, monógama y se centraban mucho en su carrera. Como resultado tienen unos trabajos fantásticos y una relación sólida y tengo una vida sentimental que semeja una montaña rusa y me pagan bastante poco por redactar en esta sección para que en los comentarios me llamen puta o bien me afirmen que ningún hombre me tocaría ni con un palo (lo que encuentro bastante paradójico: o bien lo uno o bien lo otro).

De diez mujeres, solo siete o bien ocho de ellas llegan al clímax en todos y cada relación íntima, y de estas solo entre un quince por ciento y un veinticinco por ciento son multiorgásmicas
Como es natural mis amigas podrían ser geniales profesionales, felices en matrimonios de larga duración y multiorgásmicas. Esas mujeres existen. Más no son tantas.

Una mujer que tiene clímax múltiples tiene mucha suerte. Mas no más que una mujer que tiene una nariz inusual y es una genial sommelier, o bien que la vocalista de ópera dotada de oído absoluto, o bien la pintora que tiene un término único de la composición y el color. Son dones. Se nace con ellos más asimismo se trabajan. Alguna gente los tiene, otras no. Y las mujeres que no los tienen no son extrañas ni infelices ni tienen ningún inconveniente.

Viene todo esto por el anuncio de determinado gel que anuncian en TV diciendo que las mujeres tienen un “derecho al clímax”. Las mujeres tenemos derecho, por poner un ejemplo, a que no se nos juzgue por nuestra vida sexual, mas no tenemos derecho al clímax. No es un derecho. De diez mujeres, solo siete o bien ocho de ellas llegan al clímax en todos y cada relación íntima, y de estas solo entre un quince por ciento y un veinticinco por ciento son multiorgásmicas.

Ciertas mujeres son más multirorgásmicas que otras, igual que otras tienen mejor oído, mejor nariz o bien mejor capacidad para solucionar ecuaciones de Fourier aplicadas.

Entonces ¿a qué viene esta obsesión por hacernos opinar que debemos tener clímax intensos en todos y cada relación íntima? Por el hecho de que el sexo es el nuevo opio del pueblo.

A tal nivel ha llegado la obsesión con el sexo en nuestra sociedad para que supiese que si el título charlaba de clímax múltiples este artículo sería más leído. Y se me insultaría en los comentarios. Va a bastar con leerlos y contarlos para probar mi tesis.

Ya lo he explicado alguna vez. En nuestra cultura se asocia ser sexualmente activo a ser joven, delgado y saludable. (La mayor parte de la gente piensa que los gorditos, los ancianos, los discapacitados o bien los enfermos tienen poco sexo, si bien no siempre y en todo momento sea de este modo). Y se nos demanda a todas y cada una que seamos sexualmente activas, y de ahí que “reprimida” o bien “mal follada” se consideran insultos.

Ergo: Para poder entrar en el mercado sexual nos gastaremos mucho dinero en depilación, cremas, suavizantes, cirugía, peluquería y un largo etc. de cuidados anatómicos. Y si vivimos ofuscadas por lograr algo que solo está al alcance de ciertas (la talla treinta y ocho, la piel perfecta, los clímax múltiples), tanto mejor. De esta forma se acentuará nuestro consumo.

Y se nos distanciará de otras obsesiones menos similares al sistema como, por poner un ejemplo, que se nos pague lo mismo que a un hombre por igual trabajo, o bien que se nos conceda un tratamiento respetuoso en los medios. En el que se nos vea como personas, y no como objetos sexuales. Multiorgásmicos o bien no.

Como tener clímax de veinte minutos.