Historias reales de personas que tienen sexo en lugares donde los pueden hallar

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Historias reales de personas que tienen sexo en lugares donde los pueden hallar

Asi como esta chavala la que nos afirma que lleva por nombre Mariana, nos narra que estaba con su pareja en el conocido mall capitalino, donde se quedaron haciendo compras hasta tarde. “Pasamos a comer algo y tomamos vino… mucho semeja. Cuando fuimos al estacionamiento nos íbamos besuqueando de lo lindo fallecidos de la risa. No quedaban casi ya autos, mas estaba todo alumbrado. Nos subimos a la camioneta y terminamos haciendo el amor como animales en celos. ¡Súper calientes! Y además de esto con el temor a ser vistos… Entonces nos dimos cuentas de que había cámaras en todas partes… Dimos un espectáculo”.

Que levante la mano quién no ha tenido sexo en uno de esos lugares donde se puede ser sorprendido, como un baño, un estacionamiento o bien la casa de la suegra. Puesto que bien, aquí cinco relatos de situaciones que quizás nos van a hacer recordar momento vividos en medio de la adrenalina de tirar con gente dando vueltas por ahí.

En casa de la suegra

“Llevábamos 3 años de pololeo y la relación ya era de confianza”, cuenta la mujer que se identifica como Anita en el weblog conocido de la web.

Refiere que el nivel de confianza era tal que “mi suegra no nos molestaba si estábamos en el cuarto con la puerta cerrada”.

“Un día salimos de la piscina y nos fuimos a su cuarto. Ya habíamos hecho precalentamiento en el agua… así que entramos y sin vergüenza, hicimos el amor con toda la familia dando vueltas. Claro que lo hicimos calladito… todavía nos acordamos del susto cuando sentíamos los pasos cerca de la puerta”.

En las rocas de la playa

La protagonista lleva por nombre Karen y cuenta que “esto fue en cuatro medio, verano, fuimos con unas amigas al Jamaica-Jamaica a danzar y conocimos a unos argentinos guapos. Después de tomar y bailar y cantar mucho, empezamos a -en esa temporada- a “atracar” y la cosa comenzó a subir de tono y bueno, partimos todos, mis amigas y sus respectivos ‘pinches’ de esa noche a las rocas que están al frente. Entre lo romántico que era estar al lado del mar y la luna, las cosas se fueron dando y dando y bueno, terminamos ‘tirando’ arriba de una roca. Imagínate lo duro que era cuando estaba encima mío y más encima moviéndose. De todas y cada una formas fue anecdótico y rico, además que imborrable. ¡Tenía 18 y aún recuerdo! Por lo demás no era suavísima que afirmemos, por el hecho de que a esa edad (va a haber tenido diecinueve máximo), lo que menos te importa es cómo se siente el otro, ¿no? Con mis amigas del instituto aún nos matamos de la risa cuando recordamos. Además de esto que estábamos bien expuestas, porque era un conocido mirador y donde pasaba mucha gente, mas filo a esa edad nada te importa, eres inmortal y puedes hacer todo, aun tirar en unas rocas”.

En el escritorio de su Jefe

Lucia relata que el amante eventual era un empleado de la empresa. “Un día subí a su oficina y ahí empezó todo (ajajjaa). Entramos a la oficina de su jefe que era horrible y lo hicimos sobre su escritorio. La oficina era casi toda de vidrio ¡y pasaban los conserjes alumbrando cara dentro de la oficina con linternas! Fue pura adrenalina. Entonces estaba en el baño ahí mismo y llegó la secretaria que venía de una empresa de ahi y asimismo ella tenía llaves… Él debió entretenerla y hacer que entrase a otro baño ni me acuerdo con qué mentira. Estuve más de una hora encerrada en un baño de 1×1. Mas valió la pena porque fue lo máximo. Nos reímos un año y hasta hoy recuerdo de él por eso…”.

Miriam y su historia en un baño

“Nos invitaron a un asado fuera de la ciudad de Lima, al cual confirmamos nuestra asistencia. Como nuestro hijo estaba enfermo lo dejamos con mi suegra y partimos solos. Estábamos contenidos y lo único que queríamos era estar juntos. Con lo que en la mitad del aperitivo y mientras que se asaba la carne, nos escabullimos al baño de la casa (era muy grande, en la mitad de una parcela) y en las baldosas tuvimos el sexo más candente de todo nuestro matrimonio. Los amigos se escuchaban en el corredor, pasando para allí y para aquí, y nosotros hasta sudados en el suelo del baño. Inolvidable”.

En un estacionamiento de un conocido mall capitalino

Mariana relata que estaba con su pareja en el conocido mall capitalino, donde se quedaron haciendo compras hasta tarde. “Pasamos a comer algo y tomamos vino… mucho semeja. Cuando fuimos al estacionamiento nos íbamos besuqueando de lo lindo muertos de la risa. No quedaban prácticamente ya autos, pero estaba todo alumbrado. Nos subimos a la camioneta y terminamos haciendo el amor como animales en celos. ¡Súper calientes! Y además de esto con el miedo a ser vistos… Entonces nos dimos cuentas de que había cámaras en todas partes… Dimos un espectáculo”.

Sabemos que muchos de nosotros somos deshinividos en cuanto a nuestra sexualidad y también historias como estas se dan a diario en nuestra ciudad, las miles y miles de parejas que van en esta urbe a diario, tienen sexo en los lugares menos imaginados, muchas veces en presencia o con gente demasiada cerca que los podrían localizar, y esa situaciones los ponen mucho pero calientes.

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