Mujer activa sexualmente, problema de vida.

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Mujer activa sexualmente, problema de vida.

Desde siempre y en toda circunstancia he sido muy activa sexualmente. A los dieciséis años sostuve una “relación” con un hombre doce años mayor que, tal vez su saber hacer o bien, mejor dicho, su saber hacérmelo despertó mi sexualidad imaginativa.

Desde ese momento fui explorando mi cuerpo, las posibilidades que se me ofrecían y todo cuanto me apetecía sin problemas: desde rollos de una noche, joder en una disco, hacer piecillos bajo las mesas, chupársela a mi novio mientras que charlaba con su madre…

Hasta el momento en que tuve una relación de prácticamente 4 años que me marcó bastante. El último año y medio fue un averno. Él me ninguneaba sexualmente, me rechazaba continuamente y no sabéis como me hacía sentir: indeseable, poco sexi… Llegué a darme asco y a persuadirme de que si mi chaval no me veía deseable, ninguno lo haría. Él se excusaba en su nuevo trabajo; afirmaba que le ocupaba bastante tiempo y le tenía quemado, y, con todo el entendimiento que mi frustración me dejaba, procuraba apoyarle. Mi sorpresa fue descubrir que llevaba un tiempo engañándome. Me destruyó y ahí es donde comenzó mi lucha.

A todo lo precedente se sumó un inconveniente de tiroides que me hizo engordar veinte kilogramos, conque podréis imaginar cómo me sentía: gordita, fea, poquísimo atrayente y culpable. Me habían puesto la cornamenta y me sentía culpable, quizá no había sido audaz o bien no sabía satisfacerlo o…

Pasó prácticamente un año hasta el momento en que pude sostener una relación íntima satisfactoria. Fue con un chaval que había conocido años atrás y al que consideraba un colega, más sin más ni más. Juntos éramos revienta. En general los primeros encuentros pueden no ser tan buenos, todavía no te conoces mucho y vas con temor y dudas, mas con él no, con él todo fluía, vibraba, con solo una mirada nos encendíamos, éramos deseo y carnalidad por las dos partes. La cuestión es que nos agradábamos, el sexo era insuperable, mas tuvo temor a comprometerse conmigo, me fastidió, mas proseguí con mi vida.

Conocí al que el día de hoy es mi pareja. Llevamos un año juntos y soy feliz. Es bueno, cariñoso, atento, mas hay algo que falla y no sé por qué razón parte. El sexo está bien, pero… no dejo de meditar en el sexo con su predecesor.

Es más, hace un mes, aproximadamente, me hallé con él, tomamos algo, estuvimos hablando como buenos colegas que éramos y somos. Para mi sorprendo me confesó que me dejó escapar por imbécil, por cobarde y que no había parado de meditar en mí. En primera instancia pensé, en lo típico: deseas lo que no puedes tener. Mas entonces me proponga que a lo largo de este año que he estado con mi nueva pareja tampoco había parado de meditar en él, me masturbaba recordando nuestros encuentros e inclusive fantaseaba con él mientras que yacía con mi pareja. Es más estábamos tomando algo juntos y nos comíamos con la mirada.

Hete aquí mi problema, deseo mucho a mi novio, mas no me pone lo bastante. He intentado hacérselo saber, con todo el tacto que me resulta posible, mas no ve el inconveniente. Afirma que estamos bien; es más, me tacha de ser demasiado fogosa. Necesito ser yo: mis insensateces públicamente, mis ganas de probar, sentirme deseada… Todo esto me hace meditar en el otro chaval, tengo muchas ganas de tirármelo y tened claro que si supiese que mi novio no se iba a enterar lo hubiese hecho.

Considero que las cosas entre mi pareja y yo se pueden reparar, que no merece la pena tirar por la borda una estupenda relación por una momentáneamente carnal, mas es que esos instantes carnales ¡eran la repera!

Mujer activa sexualmente, problema de vida.