Prostitución con Robots

Prostitucion con Robots

Un equipo de científicos de la Universidad de Wellington afirma que para el año 2050 los robots dominarán la industria del sexo, minimizando los riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual y reduciendo el tráfico de personas relacionado con esta actividad, según informan medios ingleses.

El especialista en estudios fu turistas, el neozelandés Ian Yeoman, y la sexóloga Michelle Mar han escrito un documento titulado ‘Robots, hombres y turismo sexual’ en el que han predicho cómo el famoso Barrio Rojo de Amsterdam se transformará hacia el año 2050 en el primer lugar en el que ejercerán la prostitución las profesionales del sexo robóticas.

En la ‘investigación’, los autores han elaborado la imagen de un burdel del futuro basada en el establecimiento Yub-Yum —un prostíbulo considerado uno de los más exclusivos de Ámsterdam hasta su cierre en 2008—. La entrada en el “templo del sexo” del futuro sería cara, según los autores del estudio, y un servicio con “todo incluido” tendría un coste de 10.000 dólares. Este burdel futurista ofrecería una “gama completa de servicios sexuales” que iría desde bailes eróticos y masajes hasta otros tipos de servicio.

Por su parte mientras algunos están pensando en el 2050 Japón ya está en el negocio de la prostitución con robots. A lo largo de la historia Japón se ha caracterizado, entre muchas otras cosas, por mostrar un singular y sofisticado acercamiento a la sexualidad. Desde la refinada cultura en torno a las geishas hasta los más bizarros hábitos sexuales, los japoneses parecer divertirse con la exploración de esta actividad que raya en la frontera de la biología, el arte, y la espiritualidad.

En un peculiar fenómeno que de algún modo fusiona estas dos facetas de la sociedad japonesa, la sexual y la tecnológica, se ha registrado la popularización de prostitutas semi robóticas que atienden a cientos de clientes en distintos burdeles ubicados alrededor del país. Siguiendo la tradición de sofisticadas muñecas sexuales, ahora los servicios de prostitución se han visto inundados de mujeres semi robóticas que satisfacen aún a la más exigente clientela.

Existen factores determinados que influyen en la popularización de las muñecas sexuales y de su nueva evolución en forma de prostitutas semi robóticas. Por un lado está el aspecto kinky, es decir la facilidad con la que una muñeca se presta para ser co participe de algunas de las fantasías sexuales más extravagantes. Por otro lado está la timidez y la discreción: al parecer muchos japoneses que recurren a la prostitución son incapaces de sostener una relación con una mujer real o simplemente prefieren no dejar rastro de su paso en la memoria corporal de una prostituta de carne y hueso.

Ante el enorme éxito los robot-burdeles se han surtido de una buena cantidad de tecno chicas de acuerdo a diferentes perfiles fisiológicos. Pero además, y como complemento a esta rebuscada fantasía de remediación sexual, estas casas de cita cuentan con cientos de disfraces para que los clientes prácticamente diseñen a su gusto a su prostituta del día. De esta forma realmente lo que se ofrece ya no es un servicio de sexo en sí, sino la oportunidad de configurarte una catártica fantasía psicosensorial, que permita intimar con objetos semi-animados, con alma tecnológica, y con los cuales puedas intercambiar fluidos corporales por una simulación memética que bien podría transformarse en una realidad alternativa.

Por otra parte, el factor económico también influye a la hora de que estas prostituta roboticas se alquilen. El precio de estas prostitutas-robots no es nada barato- unos 6.000 euros- por lo que la opción de rentar una por horas en los burdeles es una idea que está atrayendo un gran número de clientes.

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