Relatos de lugares donde uno puede efectuar sus placeres

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Relatos de lugares donde uno puede efectuar sus placeres

Las historias reales de polvos calientes en lugares donde nos pueden cachar, así como, que levante la mano quién no ha tenido sexo en uno de esos lugares donde se puede ser sorprendido, como un baño, un estacionamiento o la casa de la suegra. Pues bien, acá cinco relatos de situaciones que quizá nos harán recordar instante vividos en la mitad de la adrenalina de tirar con gente dando vueltas por ahí. Rubí relata que estaba con su pareja en el conocido mercado central, donde se quedaron haciendo compras hasta tarde. “Pasamos a comer algo y tomamos vino con gran entusiasmo semeja que era mucho. Cuando fuimos al estacionamiento nos íbamos besuqueando de lo lindo fallecidos de la risa y muy excitados No quedaban prácticamente ya autos, pero estaba todo iluminado. Nos subimos a la camioneta y terminamos haciendo el amor como animales en celos, efectuando todas las poses con pero dureza que me penetraba pero a la vez con el temor a ser vistos, Entonces nos dimos cuentas de que había cámaras en todas y cada una parte, pero ya nos aviamos devorado como nunca y dimos un espectáculo”. Esto es el relato en la casa de la suegra, “Llevábamos tres años de novios y la relación ya era de confianza”, cuenta la mujer que se identifica como Anahí que la confianza era tan singular que “mi suegra no nos incordiaba si estábamos en el cuarto con la puerta cerrada”. “Un día salimos de la piscina y nos fuimos a su cuarto. Ya habíamos hecho algunos movimientos excitantes en el agua así que entramos y sin ninguna vergüenza, hicimos el amor con toda la familia dando vueltas. Claro que lo hicimos calladito todavía recordamos del susto cuando sentíamos los pasos cerca de la puerta mas era tan excitante que los instante vividos en la mitad de la adrenalina”. En las rocas de Con-Con, La protagonista tiene por nombre Yajaira y cuenta que “esto fue en medio, verano, fuimos con unas amigas a la discoteca a danzar y conocimos a unos argentinos guapos. Después de tomar y danzar y cantar mucho, comenzamos a culear con unas ganas de tener un rico polvo y la cosa comenzó a subir de adrenalina y bueno, partimos todos, mis amigas y sus respectivos cacheros de esa noche a las rocas que están al frente. Entre lo romántico que era estar al lado del mar y la luna, las cosas se fueron dando y dando y bueno, acabamos tirando arriba de una roca sin darnos cuenta ya él estaba desnudo igualmente como. Imagínate lo duro que era cuando estaba encima mío y más encima moviéndose de todas y cada una maneras fue tan excitante que los instante vividos en la mitad de la adrenalina es una anecdótico y rico, además que imborrable. Tenía 18 y aún recuerdo, Por lo demás él no era muy suave que digamos, porque a esa edad (habrá tenido 19 máximo), lo que menos te importa es cómo se siente el otro, ¿no? Con mis amigas del instituto todavía nos matamos de la risa cuando recordamos lo maravilloso que lo pasamos. Además que estábamos bien expuestas, porque era un conocido mirador y donde pasaba bastante gente, mas como a esa edad nada te importa, eres inmortal y puedes hacer todo, incluso tirar en unas rocas”. En el escritorio de su Jefe, Melisa narra que el amante ocasional era un empleado de la compañía. “Un día subí a su oficina y ahí empezó todo, entramos a la oficina de su jefe que era terrible y lo hicimos sobre su escritorio. La oficina era prácticamente toda de vidrio y pasaban los conserjes alumbrando cara dentro de la oficina con linternas fue como que era tan excitante que los instante vividos en medio de la adrenalina pura. Entonces yo estaba en el baño ahí mismo y llegó la secretaria que venía de un aniversario y también tenía llaves él tuvo que distraerla y hacer que entrase a otro baño ni me acuerdo con qué mentira. Estuve más de una hora encerrada en un baño de mi jefe. Pero valió la pena pues fue lo máximo de a ver lo tenido entre mis piernas. Nos reímos un año y hasta

hoy recuerdo de él por eso”. Paula y su historia en un baño, “Nos invitaron a un asado fuera de la ciudad de Santiago. Como nuestro hijo estaba enfermo lo dejamos con mi suegra y partimos solos. Estábamos contenidos y lo único que queríamos era estar juntos. Conque en medio del piscolabis y mientras se asaba la carne, nos descabullimos al baño de la casa (era muy grande, en medio de una parcela) y en las baldosas tuvimos el sexo más ardiente de todo nuestro matrimonio. Los amigos se escuchaban en el pasillo, pasando para allí y para aquí, y nosotros hasta sudados en el suelo del baño. Inolvidable”. En un estacionamiento del Alto Las Condes Yesica narra que estaba con su pareja en el conocido mal capitalino, donde se quedaron haciendo compras hasta tarde. “Pasamos a comer algo y tomamos vino… mucho parece. Cuando fuimos al estacionamiento nos íbamos besuqueando de lo lindo fallecidos de la risa. No quedaban prácticamente ya autos, mas estaba todo iluminado. Nos subimos a la camioneta y acabamos haciendo el amor como animales en celos. ¡Súper calientes! Y además con el temor a ser visto luego nos dimos cuentas de que había cámaras en todas partes dimos un espectáculo”. Así como, que levante la mano quién no ha tenido sexo en uno de esos lugares donde se puede ser sorprendido, como un baño, un estacionamiento o la casa de la suegra. Puesto que bien, nos harán recordar instante vividos en medio de la adrenalina de tirar con gente dando vueltas por ahí. Estos relatos son los recuerdos que uno recuerda pues son vividas, y muy deseadas por personas que son y no son sus parejas uno vive la adrenalina en medio del espectáculo.

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